
No te levantas un día y dices: “Hoy quiero ser ingeniero o Ingeniera”.
Eso no funciona así.
Un ingeniero es inevitable.
Como lo son los contadores, los artistas, los deportistas o los filósofos. Probablemente naciste con un gen… o con una disfunción. Hay personas que desde niñas y niños son profundamente sociales, y hay otros que preferimos aislarnos un poco más, construir cosas, entender cómo funcionan y manipularlas hasta que hacen exactamente lo que queremos.
Y desde esa óptica, la ingeniería no es una profesión:
es una consecuencia.
La ingeniería como acto evolutivo inevitable
Siempre he pensado que la ingeniería existe por la misma razón que existe la ambición o el deseo de poder. Hay personas que quieren ejercer poder sobre otros. El ingeniero, en cambio, quiere ejercer poder sobre lo que no puede controlar.
Controlar la materia.
Controlar la energía.
Controlar sistemas caóticos.
Idealmente, para resolver problemas.
A veces, seamos honestos, solo para saber hasta dónde se puede llegar e intentar romper lo límites.
Y eso… eso es profundamente humano, digo, los ingenieros somos humanos ¿que no?
Robótica, frustración y una decisión que hoy ya no parece tan obvia
De niño me fascinaban los robots, quería estudiar algo relacionado con robótica, quería especializarme ahí.
No sucedió.
Durante mucho tiempo eso fue una frustración. Hoy, no estoy tan seguro de desear pertenecer de ese lado de la historia.
Porque hace años, la robótica se sentía limitada. Era controlar motores, servomotores, sistemas mecánicos resueltos con matemáticas. Todo corría sobre computadoras con sistemas operativos limitados, cerrados, con errores previsibles.
En la universidad jamás imaginé que la inteligencia artificial se integraría directamente en la maquinaria.
En los motores.
En los servos.
En la toma de decisiones.
Eso lo cambia todo.
Ex Machina: cuando la ficción empezó a adelantarse a la realidad

Pero es el “Año de Película” de ITA Tech y vengo a hablar de películas, y mi introducción es para hablar de Ex-Machina, película que se estrenó en 2014.
Importante mencionar que en 2014 no existía ChatGPT.
La inteligencia artificial no era conversación cotidiana.
Y aun así, la película planteaba algo inquietante:
A Ava (o Eva?) la entrenaron usando interacciones humanas en redes sociales.
¿Cómo hablamos?, ¿Cómo reaccionamos?, ¿Cómo nos comportamos cuando nadie nos ve realmente?
Y seamos claros: las redes sociales no representan lo mejor de la humanidad.
Si no has visto la película, vela. No voy a arruinarte la experiencia. Pero Ava —esa robot femenina— está diseñada para agradar, para manipular, para leer al humano frente a ella.
¿Te suena familiar?
Algoritmos que ya hacen exactamente eso
Hoy, las redes sociales ya hacen lo mismo.
Algoritmos diseñados para:
- Retener tu atención
- Influenciar tus decisiones
- Mostrarte más de lo que te gusta
- Mantenerte enganchado
Si eso ya es aterrador… imagina una red social con dos brazos, dos piernas y ojos.
Un sistema que analiza cada microexpresión de tu rostro, cada pausa, cada cambio de tono.
Probabilísticamente decide si algo te gusta o no… y te devuelve exactamente lo que necesitas para seguir ahí, en eterna obsesión y retroalimentación.
Cuando incluso los creadores sienten que sobran
Hace apenas unos días, Sam Altman —la figura detrás de OpenAI y ChatGPT— publicó algo inquietante. Contó que estaba creando una app y decidió pedirle a la inteligencia artificial ideas para mejorarla.
Las ideas fueron mejores que las suyas.
Y por un momento, dijo sentirse inútil.
Un ícono de la inteligencia artificial admitiendo sentirse useless.
Sin utilidad.
Eso debería hacernos detenernos un segundo… o dos o tres.
No es que deje de ser emocionante… es que deja de ser divertido y comienza a ser aterrador
Como ingeniero, no puedo negar que todo esto me estimula, estamos viviendo tiempos increíbles.
Pero algo cambió.
Dejó de sentirse como un juego, dejó de sentirse inocente o como que potenciará nuestra vida solucionando problemas.
Pasó con los drones. Al inicio eran máquinas estables, elegantes, fascinantes. Y muchos pensamos: sería muy estúpido que alguien usara esto para hacer daño.
Hasta que pasó.
El espíritu ingenieril que ya no se cuestiona
Ver figuras como Elon Musk —que durante años representó el ideal del ingeniero por su capacidad de crear donde parecía imposible— ahora convertido en un personajes beligerante, belicoso, que ve por sus intereses por encima de los de otros, parecía que no sería así pero helo aquí, participando activamente en guerras, eso es… aterrador.
Si a eso le sumas que Tesla, su empresa consentida, acaba de anunciar que eliminará sus 2 modelos de auto principales para enfocarse en robots, el taxi autónomo y su robot humanoide.
Dice Elon que será para ayudarnos, que cada quién tendrá un mayordomo robótico para facilitarnos la vida.
Pero seamos realistas.
La industria que más dinero mueve, la que más rápido adopta tecnología, es la militar y Elon últimamente responde a intereses de ese tipo.
Eso… no pinta bien, nada, nada bien.
Ex Machina como advertencia, no como entretenimiento
Ex Machina no es una película sobre robots.
Es una película sobre ingenieros que dejaron de hacerse preguntas.
Sobre crear porque se puede.
No porque se deba.
Tal vez este paso evolutivo sea inevitable.
O tal vez, como humanidad, aún podamos evolucionar lo suficiente para poner límites y definir hasta donde. No parece que ser optimista haya funcionado antes, pero toca intentarlo, toca decir que esto preocupa y toca compartirlo con más personas dentro del gremio ingenieril.
Mira el video sobre este tema:
#ItaTech2026: una película, una reflexión, una lección
Durante 2026, cada mes hablaremos de una película o serie que tenga relación con:
- tecnología,
- ingeniería,
- sistemas,
- datos,
- redes,
- automatización,
- futuro.
Algunas serán evidentes.
Otras no tanto.
Pero todas tendrán algo en común:
nos permitirán hacer preguntas incómodas que rara vez aparecen en un manual técnico.
No buscaremos finales perfectos ni héroes absolutos.
Buscaremos lecciones, advertencias y espejos.
¡Conoce aquí nuestro Portafolio de Servicios 2026 inspirado en películas!
¿Quieres saber de nuestras temáticas de años pasados?
A continuación los temas que nos han acompañado en años anteriores:
2025 fue nuestro año de la Música:
2024 fue nuestro año de las Caricaturas:
2023 fue nuestro año del Café:
2022 fue nuestro año Artistas del Lienzo
2021 – Los Superhéroes de la Vida Real
2020 – Escher
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